Pavimentos para naves industriales
Qué desgasta el suelo de una nave
Las estanterías: lo que casi nadie mira

Si tu nave hace polvo, tiene arreglo
Señalización y organización de la nave
Pasillos de circulación
Zonas de carga y descarga
Áreas de acopio
Vías de evacuación
Lo que hay que decidir antes de empezar
En la mayoría —almacén, logística, taller seco— el correcto es hormigón fratasado con endurecedor superficial: es el más económico por metro cuadrado y el que mejor responde al desgaste por rodadura, que es el enemigo real aquí.
Resina epoxi cuando hace falta resistencia química por derrames, acabado en color o una superficie sin poro en zonas concretas.
El poliuretano cemento solo si hay agua de proceso o limpieza a presión. Si tu nave está seca, no lo necesitas y te lo diremos.
Son el punto más castigado de cualquier nave: golpes de palé, maniobras, agua de lluvia, hielo en invierno y un tránsito que no para.
Ahí manda la resistencia al impacto y una pendiente bien resuelta que saque el agua hacia fuera y no hacia dentro. Se trata como una zona aparte, con un acabado distinto del interior.
Si estás construyendo, es el mejor momento y el más barato: el fratasado forma parte de la ejecución de la solera, así que hay que entrar en obra en el momento del vertido. Antes conviene tener decididas la retícula de juntas, la planimetría que exige la instalación prevista y dónde van a ir las estanterías.
Si la nave ya funciona, se trabaja por zonas y se planifica alrededor de la operativa: pasillo a pasillo, por fases o aprovechando paradas. Es más lento y algo más caro por metro, pero permite no parar el almacén.
Preguntas frecuentes sobre pavimentos para naves industriales
Depende del espesor, de la resistencia del hormigón y del terreno que hay debajo. La carga por centímetro cuadrado bajo un pie de estantería es muy alta, así que si la nave es antigua conviene comprobarlo antes de montar. Es una revisión rápida y evita un disgusto caro.
Para un almacén convencional, la normal. Si vas a trabajar con pasillos estrechos y carretillas trilaterales, la exigencia sube bastante y hay que decidirla antes de verter, porque corregir la planimetría de una solera terminada es caro.
Sí. Según lo agotada que esté la superficie, se resuelve con un tratamiento de consolidación o con un recrecido. Lo vemos en la visita: no hace falta repavimentar en la mayoría de los casos.
Sí, por zonas. Necesitamos entender la operativa —qué pasillos son críticos, en qué horarios hay menos movimiento— y a partir de ahí montamos el orden de la obra
No. El hormigón se retrae y se mueve, y las juntas son las que dirigen ese movimiento: sin ellas, la grieta aparece donde le apetece. Lo que sí se puede es cortarlas bien, sellarlas con el material adecuado y reconstruir los cantos cuando se descarnan.
Se puede, con pinturas específicas para hormigón y con la superficie limpia y sellada. Lo que hay que asumir es que en los pasillos de más paso habrá que repintar cada cierto tiempo.