Pavimentos para almacenes hortofrutícolas
Por qué un almacén hortofrutícola se come los suelos
Cada zona del almacén exige algo distinto
Golpes de palé, tránsito pesado y entrada de suciedad del campo. Aquí manda la resistencia mecánica y que se limpie fácil.
La zona crítica. Agua permanente, zumos, restos vegetales y limpieza a presión. Necesita un sistema sin poro, con pendientes bien resueltas hacia los sumideros y media caña sanitaria en todos los encuentros.
Frío continuo, condensación y ciclos de temperatura al abrir puertas. El pavimento tiene que trabajar a esa temperatura sin perder adherencia ni volverse frágil.
Es donde se concentra el desgaste en campaña. Interesa un acabado que no castigue las ruedas de las transpaletas y que sea fácil de señalizar.
Tránsito intenso, temperatura ambiente y contacto con el exterior. Aquí el enemigo es el golpe y el desgaste, no tanto el agua.
Lo que mira un auditor en el suelo
Qué sistema ponemos en un almacén hortofrutícola
En zonas de agua —lavado, confección, cámaras— el sistema es poliuretano cemento: es el único que aguanta a la vez humedad en el soporte, ácidos de la fruta, frío y limpieza a presión
En zonas secas —almacenamiento, algunas expediciones— muchas veces basta con un hormigón fratasado bien ejecutado, y ahí no tiene sentido gastar de más.
Preguntas frecuentes sobre pavimentos para hortofrutícola
Sí, pero hay que contar con la temperatura: condiciona el material y los tiempos de curado. En muchos casos hay que subir la cámara de temperatura durante la ejecución y volver a bajarla después, y eso se planifica antes, no sobre la marcha.
Es habitual, pero no es normal. Suele ser el ataque de los ácidos de la fruta sobre el cemento, acelerado porque el líquido corre justo por ahí. Se puede reparar, pero conviene comprobar si el sistema que hay era el adecuado, porque si no volverá a pasar.
La suficiente para que no queden charcos, y bien dirigida hacia los sumideros. Suena obvio y es de lo que más veces está mal resuelto: se corrige durante la ejecución del pavimento, aprovechando para dar la pendiente que falta.
Sí, es exactamente para lo que se elige. Lo que hay que vigilar es el acabado: una superficie demasiado rugosa castiga las ruedas y una demasiado lisa resbala con agua. Se decide zona por zona.
Es lo que recomendamos. Conviene hablarlo con margen, porque la contratemporada es corta y a todos los almacenes les coincide.