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Pavimentos para almacenes hortofrutícolas

Un almacén de fruta es el sitio más duro que hay para un pavimento. No por una cosa, sino porque junta cuatro a la vez: agua todo el día, los ácidos de la propia fruta, frío en cámaras y transpaletas pasando cada pocos minutos en plena campaña.

Por qué un almacén hortofrutícola se come los suelos

El agua no se va nunca
Lavaderos, hidroenfriado, mangueras, baldeo al final del turno. El suelo está mojado todas las horas que hay actividad, y muchas veces también las que no.
La fruta ataca el cemento
Los zumos llevan ácidos orgánicos y azúcares que fermentan. El cemento se descarna poco a poco, empezando por las juntas y los sumideros.
El frío y los cambios de temperatura
De la cámara al muelle hay un salto que el pavimento absorbe varias veces al día. Si además se limpia con agua caliente, se suma el choque térmico.
La campaña no perdona
El desgaste no es constante: se concentra en unas semanas. Y siempre machaca por los mismos cuatro pasillos

Cada zona del almacén exige algo distinto

Poner el mismo suelo en toda la nave es cómodo, pero no siempre es lo más listo. Estas son las zonas y lo que le pide cada una al pavimento:

Golpes de palé, tránsito pesado y entrada de suciedad del campo. Aquí manda la resistencia mecánica y que se limpie fácil.



La zona crítica. Agua permanente, zumos, restos vegetales y limpieza a presión. Necesita un sistema sin poro, con pendientes bien resueltas hacia los sumideros y media caña sanitaria en todos los encuentros.

Frío continuo, condensación y ciclos de temperatura al abrir puertas. El pavimento tiene que trabajar a esa temperatura sin perder adherencia ni volverse frágil.

Es donde se concentra el desgaste en campaña. Interesa un acabado que no castigue las ruedas de las transpaletas y que sea fácil de señalizar.

Tránsito intenso, temperatura ambiente y contacto con el exterior. Aquí el enemigo es el golpe y el desgaste, no tanto el agua.

Lo que mira un auditor en el suelo

En IFS, BRC o GlobalG.A.P., el pavimento no es un detalle de acabado: forma parte de la evaluación de higiene. Y lo que se anota casi siempre es lo mismo
  • Los encuentros con la pared. Una esquina viva acumula suciedad. Se resuelve con media caña sanitaria en todo el perímetro.
  • Las juntas abiertas. Es donde se queda la materia orgánica y donde empieza el problema.
  • El drenaje. Un charco permanente significa que la pendiente está mal resuelta.
  • Los sumideros. El encuentro entre el pavimento y la rejilla es un punto débil clásico.
  • Superficie sin poro. Nada donde pueda agarrarse la suciedad.

Qué sistema ponemos en un almacén hortofrutícola

En zonas de agua —lavado, confección, cámaras— el sistema es poliuretano cemento: es el único que aguanta a la vez humedad en el soporte, ácidos de la fruta, frío y limpieza a presión

En zonas secas —almacenamiento, algunas expediciones— muchas veces basta con un hormigón fratasado bien ejecutado, y ahí no tiene sentido gastar de más.

Lo normal es combinar. En la visita medimos y te decimos qué zona necesita qué, en vez de aplicar el sistema caro a los tres mil metros
DUDAS HABITUALES

Preguntas frecuentes sobre pavimentos para hortofrutícola

Sí, pero hay que contar con la temperatura: condiciona el material y los tiempos de curado. En muchos casos hay que subir la cámara de temperatura durante la ejecución y volver a bajarla después, y eso se planifica antes, no sobre la marcha.

Es habitual, pero no es normal. Suele ser el ataque de los ácidos de la fruta sobre el cemento, acelerado porque el líquido corre justo por ahí. Se puede reparar, pero conviene comprobar si el sistema que hay era el adecuado, porque si no volverá a pasar.

La suficiente para que no queden charcos, y bien dirigida hacia los sumideros. Suena obvio y es de lo que más veces está mal resuelto: se corrige durante la ejecución del pavimento, aprovechando para dar la pendiente que falta.

Sí, es exactamente para lo que se elige. Lo que hay que vigilar es el acabado: una superficie demasiado rugosa castiga las ruedas y una demasiado lisa resbala con agua. Se decide zona por zona.

Es lo que recomendamos. Conviene hablarlo con margen, porque la contratemporada es corta y a todos los almacenes les coincide.

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